Creo que nunca he estado tanto tiempo sin escribir, pero el nivel de trabajo de este mes ha sido tan alto que me disculpo a mí misma. Por un lado,
Biocultura, que estuvo genial pero fue un curro de cuidado. Después talleres con profes nuevos que siempre es complicado. Cambio de ordenador, todavía estoy con ello. Me he comprado un programa que se llama
PcMover y la cosa va mejor (en principio debería lograr migrar a mi nuevo ordenador todo, programas incluídos), pero he llorado de frustración más de una vez.
Taller de festivos sin Diana y tratando de buscar una solución para poder enseñar el pandoro junto al roscón y la berawecka en un sólo día: tarea imposible. Al final optamos por dividir el taller en dos y el pandoro será el fin de semana del 19-20 de diciembre, unos alumnos el 19 y otros el 20. Así podré enseñar la versión hojaldrada que queda estupenda. Bueno, y entretanto talleres de germinados, de pan para principiantes, en fin, que no he conseguido dedicar un minuto al blog, y eso que he hecho fotos de muchas cosas para subirlas, entre otras de dos talleres nuevos que salieron muy bien:
Bombones sin culpa y
Regalos comestibles de Navidad, que ya prepararé con calma. Mientras, os pongo estas fotos tan chulas de mis prácticas con panes de germinados (que preparé para el taller de
El jardín en la cocina)
El primero es un pan de germinados de trigo, con un poco de masa madre, y nueces, higos, dátiles, almendras y no sé que más. No creció casi y quedo mazacote como podéis ver, vamos, como suelen ser los panes de germinados. Estaba delicioso, la miga húmeda y la corteza crujiente.



Este otro era sólo de germinados y masa madre, creció bastante más y la miga era un poco más porosa. Muy rico, con un ligero sabor a fruto seco:


Ambos panes parecían, sabían y se sentían como panes de harina. Aquí tenéis la cena que nos preparamos con ellos, uno con queso y el otro con extracto de levadura:

Tomatitos y germinados:


Qué bonitos son los germinados de cebolla, ¿verdad? y es bien fácil hacerlos, o mejor dicho, crecerlos.

Ya de paso os subo las fotos del último pandoro hojaldrado que hemos hecho. El pandoro es tan blando no hace falta cortarlo, se pueden 'despegar' las rebanadas:

Qué tirillas más lindas, ¡y apetitosas!

Ñam, ñam...

Y aquí podéis ver las motas de vainilla, así se sabe que es de vaina y no de bote:

Besitos,
Bea
5 comentarios:
Puf, todo estupendo. Interesantes los panes de trigo germinado, yo lo he probado una vez y me pareció muy curioso.
Estás hecha una curranta nata. Un saludo desde Murcia.
Niko.
¡Qué panes! Me pones los dientes largos
Miriam,
Pues la verdad es que sí que son curiosos, me gustaría saber más sobre sus ventajas nutricionales, sobre todo si se cocinan a altas temperaturas. Yo éstos no los deshidraté sino que los hornée a 180 grados, y claro, con esta temperatura, los germinados pierden parte de su encanto nutricional, pero seguro que sigue siendo un alimento distinto, y culinariamente hablando, son muy interesantes, con un sabor más parecido al fruto seco.
Nico, qué bien verte por aquí, recuerdos a Marisa. Pues este fin de semana no he tenido taller por primera vez en un siglo y la verdad es que ha estado muy bien, eso de despertarse el sábado sin stress alguno. Me he pasado todo el día preparando roscones y pandoros para el cumple de mi hermana mañana. ¡Gracias por la visita y el comentario!
Nélida, tú si que me pones los dientes largos con las recetas de tu blog, chica, qué bien comes. ¿Y alguna vez has hecho panes de germinados? Es otro mundo.
Un beso,
Bea
Suscribo lo que ha dicho, ñam ñam!!!!!
Besitos sin gluten
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