miércoles 28 de julio de 2010

De cambios, baguettes y alveolos

Sigo aquí en Amsterdam pasando largas horas en casa mientras preparo baguette tras baguette y escribo sobre el librillo del taller de noviembre. Chris vuelve de su archivo a partir de las 5 así que tengo tiempo de sobra para meditar sobre lo que hago. Y algunas pensamientos se repiten más que otros. Por ejemplo, he concluído que cambiar de horno de vez en cuando es una experiencia muy positiva. Te abre miras. Por un lado está claro que adaptarse a un medio nuevo, con más o menos posibilidades, es en sí un aprendizaje del que además se van a beneficiar los alumnos de la escuela porque les puedo dar más ideas sobre espacios reducidos etc. Pero creo que el cambio va más allá pues al romper con tus hábitos, incorporás métodos nuevos que pueden poner en cuestión conclusiones o ideas asentadas en tu coco. Por ejemplo, no estoy segura de que sea así pero creo que en Madrid estaba abusando de vapor porque la corteza nunca me ha quedado tan crujiente como me está quedando aquí, donde no tengo bandejita con piedra volcánica y me tengo que limitar a los hielos, que curiosamente es como empecé. Sigo pensando que la bandeja funciona mejor pero al llegar a casa probaré con menos agua y también sólo con hielos a ver qué tal. También me he dado cuenta de que prefiero utilizar la cuchilla de mi lame sin lame (está mal que lo diga yo dado que en la tienda vendemos lames estupendas pero es así). En Madrid tengo cinco o seis lames diferentes, y utilizo uno u otra según me conviene. Aquí no he podido pasar del superlame (que me gusta más para las hogazas redondas) al lame alargado (que prefiero para las baguettes), y me ha dado por hacerlo sin lame, y mira que creo que me gusta más aunque no me guste la idea de tener una cuchilla suelta por la cocina. Por otro lado, la harina que estoy usando no es de panadería y están quedando muy bien las baguettes así que seguiré experimentando con harinas en Madrid (ahora he comprado una alemana equivalente a la 55 francesa que se supone que es la perfecta para la baguette). Y por último, aquí en Amsterdam no me gusta hornear más de una baguette cada vez porque el horno es muy pequeño, así que la mitad de la masa la devuelvo a la nevera y la horneo al día siguiente. Es muy cómodo, significa que el segundo día obtengo una baguette fresca con mínimo esfuerzo.

Mi otro pensamiento y éste es un pensamiento que me lleva rondando mucho tiempo, es sobre los alveolos del pan. Creo que con frecuencia se identifica gran y variado alveolo con calidad, y no digo que no tenga relación, que la tiene, pero me da la sensación de que siempre y cuando el pan sea alveolado a la gente le parece fantástico. Me pregunto si es por eso que se han puesto de moda baguettes que parecen ciabattas. Se trata de baguettes con un porcentaje de humedad muy alto, con fermentaciones en frío y formas peculiares que en mi opinión, y esto es sólo una opinión, tienen más que ver con la dificultad de crear en casa una baguette con el método tradicional que otra cosa. Bueno, es sólo un pensamiento. Pero, por ejemplo, hoy he hecho la mejor baguette que me ha salido en Amsterdam hasta el momento. La corteza está caramelizada, los greñados se han abierto con forma de hoja, la miga es ligera pero eh, resulta que no es tan alveolada como la baguette de ayer que llevaba doble nevera. Si véis las fotos me da en la nariz que así de primeras os parecerá mejor la alveolada:







Sin embargo, la alveolada era algo más gomosa, y en cambio esta segunda... es mucho más ligera, ligera pero con cierto cuerpo, no digo que no pueda mejorar pero sí que es mejor que la primera. Bueno, no es posible juzgar sin tocar, oler y probar, así que os tenéis que fiar de mí. A ver si la puedo describir bien, la miga de la segunda es esponjosa, pesa poco, la tocas y es blandita pero recupera su forma de inmediato, la sientes en la boca, está presente, pero se deshace como el chocolate. La miga de la primera es, pues, algo inexistente. Creo que formaría parte de esas baguettes que Kapland describe como anoréxicas. ¿Y el aroma de la recién horneada? Rico, no muy fuerte, sencillito. Pienso que el sabor puede mejorar. Para los curiosos, una foto de los greñados:





Desde la última entrada he ido a un par de panaderías más y he descubierto alguna nueva que tengo que visitar. En breve os subo la información.

Besos,

Bea

domingo 25 de julio de 2010

Las colinas de la baguette

Seguimos con mis experimentos tratando de domar la baguette en Amsterdam, con harina nueva, levadura nueva, sal nueva, horno nuevo, espacio limitado y en fin, sin mi querida cocina, aunque con muchos de mis utensilios, por algo me he venido con couche, rasqueta, lame, plásticos, báscula, cernidor y batidor al hombro. Pese a todo, me siguen faltando cositas.

Bueno, pues como os comenté hace un par de entradas me había fallado la caramelización de la baguette y el greñado pues no me iba a venir con mi bandejita de piedras volcanicas en la maleta. En este segundo intento, utilicé como alternativa hielos en la bandeja del horno, además no me despiste y la fermentación fue más correcta (la última vez la deje fermentar demasiado tiempo). El resultado ha sido bastante mejor. Pero antes, aquí me tenéis haciendo la prueba de la ventana con las casitas holandesas detrás (me parece chula la foto):





Y luego la baguette. Cuando una baguette crece bien en el horno se le tienen que formar colinas, las colinas que se forman con la cima de los cortes. La baguette no es un palo recto, es una línea voluptuosa. Las colinas de las baguettes son muy importantes, indican que todo ha ido bien.





En esta otra foto notaréis que los extremos de la baguette se han levantado ligeramente, muy chulapos. Esto con piedra es más fácil que ocurra. Es como si la baguette fuese una goma estirada.




Y aquí la rica miga:




Todavía no la hemos probado, pero por el olor está más rica, normal, la corteza ha quedado más dorada y además aumenté la cantidad de sal pues la sal que he encontrado sala poco (por cierto, lo de poner sal en mi lista de cosas imprescindibles con las que viajar se debe al pan, no a que vaya por la vida sacando mi salerito en casas de otros, ah, y he añadido algo nuevo a la lista otra vez: una taza, pero una de las grandes, lo que los ingleses llaman mug, me ponen muy nerviosa las tazas enanas en las que sólo caben tres gotas de té). Lo que esta baguette no tiene es la corteza quebrada que se produce cuando se saca del horno y ante el cambio de temperatura la baguette se encoje, se retrae, haciendo 'crac crac crac', o cantando, como dicen algunos. Bueno, todo se andará.

Besos,

Bea

Amsterdam (5) Vlaamsch Broodhuys

Por fin fui a visitar la panadería Vlaamsch Broodhuys, y me ha gustado mucho. Es bonita por fuera con espigas de trigo, y agradable y poco pretenciosa por dentro. La chica que nos atendió no tenía ni idea de nada, por no saber no nos podía decir si un pan era de trigo o centeno así que ni me molesté en preguntarle si eran de masa madre. Pienso que no: están ricos, muy ricos, pero nada ácidos y no duran mucho. Aún así, hasta el momento son los mejores que hemos encontrado. La tienda a la que fuimos está en la calle Haarlemmerstraat 108, la continuación de esta calle es Haarlemmerdijk y allí en el número 128 está De Pizza Bakkers que al parecer sirve una pizza riquísima hecha en horno de leña. También está cerca del cine The Movies (161-163) donde ponen algunas películas antiguas y la librería de libros de cocina (133) que no me impresionó tanto, Kookboekhandel.

Bueno, aquí tenéis las fotos:












Éste es el pan que compré el primer día de nueces y frutas desecadas que la señora no supo decirme si era de centeno o trigo. Una holandesa muy amable me dijo que era de centeno. Imagino que es mezcla. He aprendido que centeno en holandés es rogge.









Y éste es el que compré con Chris, de semillas de lino, rrrrriquísimo:






Besos,

Bea



viernes 23 de julio de 2010

Amsterdam (4)

A ver que más cosas os puedo contar. Chris ha estado malo y no hemos podido 'pintar la ciudad de rojo' pero a cambio hemos descubierto un sitio de sopas muy rico, se llama Soup En Zo. Es de comida para llevar y tienen sopas desde unos 3 euros pero eso si sólo quieres una sopita canija, un tamaño más normal cuesta unos 5. Pero muy bien, te dan tu sopita y un trozito de pan y te lo llevas a casa o a un banco y tan contento te lo comes. Nosotros pedimos una de lentejas muy rica y otra indonesia que no estaba mal.

Nos hemos quejado sobre el séptimo de caballería (los monstruos de arriba que parece que juegan a los bolos cuando toda persona decente debería estar durmiendo) y nos han propuesto cambiar de apartamento aunque han hablado con ellos y vamos a ver si la cosa mejora en los próximos días. No nos apetece demasiado tener que volver a hacer las maletas y cruzar con ellas los canales de Amsterdam. La otra mañana a las 5.50, o 6.50 ya no lo recuerdo (ACTUALIZACIÓN: ME CONFIRMA CHRIS QUE ERAN LAS 5.50), empezaron a descuajeringar la calle justo debajo de nuestra ventana, y no era el séptimo de caballería, ni unos gamberros o seguidores deprimidos de la selección holandesa del futbol... ¡eran unos señores del Ayuntamiento! Así las cosas nos hemos dado cuenta de que en Amsterdam los adoquines de las calles no están pegados con cemento al suelo sino que están encajados. Al parecer así era en Barcelona, e imagino que en todas partes (igual sigue siendo así en muchos sitios, quién sabe), a principios del siglo XX, pero luego durante la Semana Trágica y otros momentos 'delicados', los obreros utilizaron los adoquines para sus barricadas y entonces las autoridades decidieron que mejor era pegarlos al suelo. Bueno, ahora no recuerdo si los usaron para las barricadas o para tirarselos a la policía. El caso es que aquí no están pegados aunque si encajados con mucha tensión, por eso metían tanto ruido los cabritos del Ayuntamiento al intentar desencajarlos a las 5.50 o 6.50 de la mañana, y todo para hacer un bache.

También nos hemos enterado de que en Amsterdam no puedes sacar la basura mientras haya luz. Vamos, que aunque los holandeses sean conscientes de que la basura existe, no quieren verla, así que te obligan a esperar la noche para que casi de puntillas saques tu bolsita negra a la calle. Luego como por arte de magia a la mañana siguiente desaparece y aquí no ha pasado nada. No lo sabíamos Chris y yo y ayer, pues hoy venía el camión recogebasuras, sacamos nuestros pecados a las 9 de la noche cuando todavía había algo de luz. Nos ganamos un par de miradas asesinas. No entendiamos por qué pero luego al subir internet que todo lo sabe nos informó de que hay que esperar a que caiga la noche.

He añadido dos cosas más a mi lista de cosas fundamentales con las que uno siempre debe viajar (tapones para los oídos hace tiempo que está en mi lista): un cuchillo para el pan y sal.

El miércoles estuve en la famosa librería de libros de cocina, Kookboekhandel, y la verdad es que no tenían mucho, bueno, en holandés más pero en otros idiomas muy poco.

Ayer horneé mi primera baguette holandesa (se ha llenado el taller de Baguette y Ciabatta al desnudo pero si os interesa, os podéis apuntar a la lista de espera pues a veces tenemos cancelaciones). La corteza no me ha quedado bien, el horno es pequeño, no tengo piedra volcánica, tampoco termómetro, encima salí y me sobrefermentó un poco, y en fin, que no podía aspirar a mucho más, pero bueno, para un primer intento no está mal. Os pongo una foto de mis malabarismos con el couche:






Y aquí un close-up de la miga de la baguette (se puede ver un poco la corteza, algo pálida):







De sabor, algo sosa, no sé si es la harina que compré o me quedé corta de sal porque la sal que hay aquí es muy rara, no sala.

La próxima entrada sobre la panadería Vlaamsch Broodhuys.

Besos,

Bea

lunes 19 de julio de 2010

Amsterdam (3)

Qué paz. El séptimo de caballería (los nenes del piso de arriba) parece que se ha ido a soltar su energía en algún lugar abierto de esta ciudad. Los turistas han bajado en número, o al menos en ruido. Yo estoy en el apartamento frente al ordenador leyendo sobre la baguette y Chris en su archivo. Me da como no sé qué eso de estar aquí metida en vez de fuera pero el plan era ese, trabajar durante el día y disfrutar de Amsterdam por las tardes. Además, he de reconocer que eso de estar aquí sin presión alguna, ningún taller al acecho, sin llamadas, sin mensajeros con sus paquetes, incluso sin perros, pues es muy relajante. Por la ventana veo árboles y las copas de las casas, cada una distinta a la otra.

Hoy he preparado mi listado de panaderías. Estoy con un poco de ciatica así que dependiendo de cómo me encuentre mañana me iré a conocer la que más me interesa, Pijp, especializada en panes rusos, griegos, turcos y franceses, destacando sobre todo los de centeno. Como se podría deducir por su nombre, si es que uno conoce Amsterdam, que no es mi caso, pero para eso esta internet, la panadería se encuentra en el barrio de Pijp (la tubería, al parecer porque sus calles rectas se desplazan como tuberías en un edificio aunque otros dicen que el nombre viene de una compañía eléctrica que se llamaba Tubería). Curiosamente, a este barrio también se le conoce como el barrio latino pues allí fue donde se instalaron los primeros trabajadores españoles de Heineken en los años 60. La población inmigrante ha seguido creciendo desde entonces y es probablemente una de las zonas más multiculturales de Amsterdam. Me apetece visitar también en de Pijp el parque Sarphati (en otra entrada os cuento más sobre Samuel Sarphati) que al parecer es muy bonito y tiene hasta una cascada, pero creo que a Chris también le gustará así que me parece que todo indica que mañana no voy a la panadería Pijp. A cambio creo que visitaré dos que tenemos cerca y que, siendo menos interesantes, tampoco estarán mal. Una es Vlaamsch Broodhuys, se trata de una cadena y creo que es la que vi el primer día. Mañana iré a la que hay en Haarlemmerstraat 108. Y la otra es Gebroeders Niemeijer (Nieuwendijk 35). Ambas están cerca de la Estación Central. Ambas francesas.

Hoy estaba vaga y no he hecho pan, aunque voy a dejar un poolish preparado para hacer mañana. A ver qué tal con el horno de aquí que me resulta algo pequeño...

Besos,

Bea

domingo 18 de julio de 2010

Amsterdam (2)

Pues finalmente hemos encontrado harina aunque no tengo del todo claro que sea de fuerza. El señor del supermercado ecológico, Natuurwinkel, nos ha dicho que era para pan, pero en el paquete sale un dibujito de tartas y pasteles... la otra que tenían era integral y yo necesito blanca. Bueno, ya veremos lo que sale. En cualquier caso, sigo alerta a ver si me cruzo con otras variedades o si consigo comprarla en una panadería donde al parecer muelen su propia harina.

Hoy nos vamos al Vondel Park, el día está más soleado aunque no me fio. Antes de venir miramos el tiempo y parecía que iba a hacer bastante calor, pero la verdad es que calor no hace aunque está muy agradable. Lo malo es que yo he venido equipada más para el calor que para el tiempo agradable así que me temo que me voy a tener que comprar alguna camiseta de manga larga, tampoco es que me disguste el tema.

Los niños del piso de arriba siguen corriendo como si fuesen el septimo de caballería y hoy domingo me han despertado a las 6.50. No he podido volver a dormir así que me he levantado y he contemplado el despertar de Amsterdam en el salón. A los holandeses no parece que les disguste madrugar. Luego Chris y yo hemos desayunado la avena que compramos en Natuurwinkel y estaba bastante aceptable.

Por el momento, no hemos encontrado buen pan, tan sólo una panadería tenía aspecto de vender hogazas ricas pero no pudimos parar no recuerdo ahora por qué. Hoy lo hacemos sin falta. Y esta tarde voy a revisar mi lista para ir a tiro hecho. El pan del supermercado, buag.

Mañana empiezo a trabajar en el librillo del taller Baguette y ciabatta al desnudo, está medio hecho, pero tengo que limarlo y ponerlo bonito, bueno, y seguir indagando.

Al final hemos comprado nuestra comida en Wok to walk que por lo visto también existe en Barcelona. No está va mal aunque le faltaba sal y un poquito de gracia, pero nos lo hemos comido tan contentos frente a un canal mientras pasaba una barquita tras otra de holandeses o turistas bebiendo y comiendo felices como codornices.

Estamos deseando ir a nuestro primer indonesio en Holanda a tomar el rijstaffel. Cuando era pequeña, mi madre me llevaba con mis hermanas y mis primos a tomar el rijstaffel a un pequeño indonesio que había en Javea. Nos volvíamos locos con todos los miniplatos aunque no estoy segura de que los otros comensales apreciasen nuestro entusiasmo. Desde entonces lo he tomado una vez más, en Londres, pero no tan bueno como lo recordaba. Ahora estoy investigando a ver qué encontramos aquí, la tierra de los rijstaffels, porque Chris no come carne y me gustaría dar con uno vegetariano. Tenemos un par de opciones y ya os contaremos por cuál nos decidimos.

Besos,

Bea

sábado 17 de julio de 2010

Amsterdam

Ayer llegamos a Amsterdam. Chris se va a dedicar a indagar una vez más en el IISG y yo a preparar los talleres nuevos del otoño, por eso hemos escogido venir a un apartamento con horno. Bueno, el caso es que ayer nos levantamos a las 4 porque el avión salía pronto y en el último momento me asusté por el peso de la maleta y decidí sacar mis paquetitos de harina de El Amasadero. Aunque tenía dudas, pensé que harina podría encontrar aquí. Y sigo pensando que podré aunque ayer fui a un gran supermercado de la ciudad, el Albert Heijn, y no había harina blanca de fuerza normal y corriente. Mezclas y esas cosas sí, pero no harina blanca de fuerza... He buscado en internet una tienda tipo bio porque también necesitamos avena, a ver si tengo suerte y también tienen la dichosa harina allí. ¿Alguien sabe dónde puedo encontrar harina de fuerza en Amsterdam? ¿Y levadura?

Por cierto, pasamos la tarde en el Gollem, un bar oscuro y acogedor con un gato muy simpático que nos hizo compañía durante horas sentado en uno de los muy preciados taburetes de la barra, de allí no le sacaba nadie.

Ya os contaré los descubrimientos que hagamos, me he traido una lista de panaderías chulas que tenemos que visitar.

Besos,

Bea